
Vivimos en un mundo que mide el valor según la apariencia, las habilidades, los recursos y los likes. Pero Dios no trabaja así. Él no se impresiona con tus seguidores ni se limita por tus defectos. De hecho, lo que el mundo rechaza, Dios lo quiere usar para Su gloria.
La historia de un zurdo que cambió el destino de una nación
En Jueces 3:15 encontramos un nombre poco mencionado: Aod, un hombre zurdo de la tribu de Benjamín. Para su tiempo, ser zurdo era algo extraño e incluso visto como una desventaja. Pero fue exactamente eso lo que Dios usó para traer libertad al pueblo de Israel.
Aod venía de una tribu pequeña, no tenía reputación ni influencia. Y sin embargo, fue escogido por Dios como libertador. ¿Por qué? Porque lo que parecía una debilidad era en realidad la estrategia perfecta en las manos del Señor.
“Lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte.”
— 1 Corintios 1:27
¿Qué estás despreciando de ti mismo?
Muchos de nosotros nos hemos pasado años llamando defectos a lo que Dios diseñó con propósito.
Tal vez tú también has menospreciado partes de tu historia, tu personalidad o tu pasado. Tal vez te has dicho:
“Si tan solo fuera diferente…”
“¿Por qué Dios me hizo así?”
Pero quiero recordarte que hay batallas que solo tú puedes ganar, puertas que solo tú puedes abrir, y personas que solo tú puedes alcanzar.
Dios no necesita que seas fuerte. Solo necesita que pongas en Sus manos aquello que tienes.
Testimonios que inspiran
Joyce Meyer cuenta que por mucho tiempo odió el tono de su voz. Era grave, poco común. Pero hoy, esa misma voz es reconocida en todo el mundo como instrumento de enseñanza y sanidad.
Lo que ella despreciaba, Dios lo usó como firma divina.
Y así también, mi esposa y otros líderes han testificado cómo Dios transforma las áreas de mayor dolor y vergüenza en plataformas de impacto y victoria.
¿Y tú?
Hazte esta pregunta:
¿Qué parte de mi historia he visto como una debilidad que Dios quiere convertir en una victoria?
Piénsalo. Escríbelo. Y luego entrégalo. Porque lo que tú llamaste defecto, Dios lo llama diseño. Y lo que tú escondiste, Dios lo quiere usar como herramienta de liberación para otros.
Una oración para comenzar de nuevo
“Señor, perdóname por despreciar lo que tú diseñaste en mí. Me arrepiento de llamar feo lo que tú llamas hermoso. Hoy pongo mi diferencia en tus manos. Usa lo que soy para traer libertad a mi familia, mi comunidad y mi generación. Amén.”
Conclusión: Ya tienes lo necesario
No subestimes lo que eres ni lo que tienes. Si Dios te escogió, es porque ya depositó en ti lo que necesita para este tiempo. Aod usó lo que tenía. Tú también puedes hacerlo.
No se trata de ser perfecto. Se trata de ser obediente.
Pon tu “poquito” en las manos del Dios Todopoderoso y observa cómo se convierte en algo glorioso.
¿Te bendijo este mensaje? Compártelo con alguien que necesita recordarlo.
Y si aún no lo has hecho, adquiere tu copia del libro “Rise Up and Lead” (disponible en inglés y español).
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