
Vivimos en una generación que quiere ver resultados rápidos. Oramos por promoción, bendición, influencia, provisión… pero muchas veces olvidamos que el crecimiento externo solo se sostiene con capacidad interna.
Dios no tiene problema en darte más. El problema es que a veces no estamos preparados para sostener lo que pedimos. Queremos el peso de la gloria sin la estructura para cargarla.
La capacidad no es un regalo. Es una responsabilidad.
Jesús dijo en Lucas 16:10: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel.” En otras palabras: Dios te mide con lo que haces en el nivel actual, antes de abrirte puertas mayores.
En esta temporada personal, Dios me ha confrontado con esta verdad. No se trata de orar por más, se trata de prepararme para lo que viene. Y hay tres áreas en las que siento que él me está pidiendo crecer:
1. Capacidad Mental
No puedo pensar como pensaba hace cinco años. Necesito renovarme. Exponerme a enseñanza, leer, escuchar, aprender. Mi liderazgo crecerá solo hasta donde crezca mi mente.
2. Capacidad Financiera
Tengo que romper con la mentalidad de escasez. Aprender a administrar, invertir, sembrar con sabiduría. Porque no quiero ser un hijo de Dios sin recursos para avanzar en el Reino.
3. Capacidad Física
El llamado requiere energía, claridad y enfoque. No puedo ignorar mi cuerpo. Comer mejor, moverme más, descansar mejor. Mi cuerpo es parte de mi asignación.
Dios quiere darte más. Pero antes de darte el aumento, él trabaja en tu interior. Porque el peso de lo que viene no es ligero.
Así que no te preguntes solo: “¿Cuándo vendrá mi promoción?” Mejor pregúntate: “¿Estoy listo para sostenerla?”
Aumenta tu capacidad. El cielo está listo. ¡Ahora te toca a ti!
Elevando tu fe. Despertando tu llamado.